Falsa Devocion 3 {Blogs Colaboradores}

domingo, 29 de marzo de 2015

 Lamento la tardanza, pero andaba un poco bloqueda.Y cansada.
En fin, por lo menos puedo decir que este capitulo me quedo Mucho mejor que el anterior, ademas, aprovecho de contar un poquito mas sobre Luna... (click para ir a su historia)Y en esta historia aparece el segundo requisito de la inciativa. El primer requisito era que la historia tratara de una relacion de padre-hij@ y el segundo que hubiera un cuadro impresionista.
Ah! y pueden pasarse por mi seccion de historias y ver que les parece mi intento de portada. Resulta que he estado pensando mucho en este mundo ultimamente, asique... ¿porque no aprovecharlo un poco mas? 
Bueno, en fin, disfruten la lectura!
(la primera parte aqui)


Tres años.
Llevaba tres años durmiendo en esa habitación y aun no se acostumbraba a ella. Era grande, luminosa y estaba bien decorada; pero también era fría, impersonal, y estaba llena de un montón de objetos decorativos de lo más diversos, que, lejos de volverla acogedora, la hacían parecer una tienda de baratijas.
El cuadro frente a su cama era la única excepción.
Representaba a dos personas caminando por un sendero en un bosque, estaba pintado con tonos naranjas y azules que, de alguna forma, no se veían fatal juntos. Recordaba perfectamente que su padre lo había comprado hacia unos cuatro o cinco años a una chica en la calle; Kayla se había enamorado al instante de los brillantes colores y las formas poco definidas de la pintura y su padre, deseoso por complacerla, la había comprado inmediatamente. En esos tiempos el aun la quería.
Era su princesa, la niña de sus ojos, incluso cuando lo decepcionaba… pero esos tiempos habían acabado hacía mucho.
—¡Kayla! —La chillona voz de su nueva madre interrumpió sus pensamientos a la vez que una mujer muy arreglada entraba a la habitación.— ¿qué haces así vestida? ¡Prepárate! Recibimos unas visitas muy importantes hoy. —la reprendió la mujer.
—Ya voy —murmuro la chica, sin ninguna intención de moverse.
—¡Apresúrate! Por la Diosa, cualquiera diría que tienes diez en vez de veinte… —sin dejar de murmurar acerca de lo infantil que era Kayla para su edad, la mujer salió de la habitación cerrando con un enérgico portazo.
<<Me gustaba más cuando estaba postrada en cama>> pensó Kayla con maldad.
Luego, suspirando, se levantó y comenzó a arreglarse para recibir a las “importantes visitas”.
Cualquiera diría que su madrastra, al ser la primera candidata a heredar el trono, podría quedarse todo el día tirada en un diván mientras todo el mundo se desvivía por complacerla, pero nada más lejos de la verdad.
Debido a todos los problemas políticos producidos durante los últimos años, Elisha tenía que demostrarle a todo el mundo que era adecuada para el puesto; y eso incluía, entre otras cosas, ser una madre ejemplar, una mujer enérgica dispuesta a encargarse de absolutamente todos los problemas que pudieran surgir, fueran de la índole que fueran y, por sobre todo, ser la persona más devota de todo el reino.
Y por eso Kayla debía levantarse y ponerse guapa ese día. Para recibir a la que, supuestamente, era la enviada de la Diosa. Luna.
Tardo menos de una hora en alistarse, se colocó una blusa blanca y cómoda, una falda naranja larga y botas de montar. No parecía una princesa, pero esa era exactamente la idea. Además, su “mami” había insistido en que se vistiera como la “hija del sol que era” asique, ¿porque no complacerla?
Una vez lista, bajo para encontrarse con su padre y la esposa de él, ambos vestidos con sus mejores ropas, que la esperaban en la sala.
Elisha, que lucía un vestido plateado, le sonrió con alegría nada más verla.
—¡Preciosa! ¿Ves lo fácil que es arreglarte un poco?
Kayla sonrió de vuelta y procedió a sentarse al lado de ella, frente a su padre, quien la miraba de forma reprobadora.
—Es un poco informal, ¿no te parece? —dijo con falsa amabilidad.
—No seas anticuado, cariño —lo reprendió Elisha antes de que ella pudiera decir nada.— esta perfecta.
Él sonrió, pero la sonrisa no llego a sus ojos. Estaba claro que aun esperaba algo más de Kayla.
—Su alteza, señor, señora —uno de los sirvientes entro en la habitación y les dedico una inclinación de cabeza y un saludo a cada uno.—la sacerdotiza mayor ha llegado.
Sin más demora, el sirviente se apartó de la puerta, la abrió de par en par, y dejo que las dos mujeres que venían tras el entraran a la sala.
La primera en entrar fue Plata, la sacerdotisa mayor. Tenía un rostro atemporal y vestía una gruesa túnica plateada, lo que la hacía parecer una aparición. La segunda era mucho menor. Poco más que una niña. Y Kayla no tardo en reconocer en ella a la chica con la que se había visto obligada a hablar en el templo unos años atrás.
Había cambiado.
En vez de una sosa tunica de aprendiza, llevaba un vestido azul noche apenas por debajo de la rodilla, rematado con unas botas oscuras manchadas de barro en vez de los zapatos elegantes que Kayla esperaba.
Su piel era blanca como la nieve y su cabello negro como la noche; y eso, en conjunto con sus ojos dispares y su capa plateada, creaba un efecto de lo más impresionante. Ya no se veía como una pobre chica a la que habían engañado para que llevara el papel de una santa. Lucia como una verdadera santa, exactamente como imaginaba Kayla que se veía la primogénita de la Diosa cuando le enseñaban sobre ella.
Tras las presentaciones correspondientes, todos procedieron a desplazarse al comedor, donde disfrutaron de un excelente banquete a la vez que hablaban de cosas sin importancia. Ni Kayla ni Luna abrieron la boca durante toda la comida, y la primera no podía dejar de observar a la segunda con reverencia.
Hasta hacia unos meses, Kayla aún estaba convencida de que aquella chica con un ojo verde y el otro azul que habitaba en el Templo de la Luna no era más que un fraude; pero se había visto obligada a cambiar de opinión cuando su madrastra, enferma, y al borde de la muerte, había sido llevada hasta ella… y había vuelto. Viva. Y más llena de energía que nunca.
Tras la comida, todos procedieron a ayudar a las visitantes a instalarse para pasar la noche allí; la mansión de Elisha no era más que una pequeña parada que estaban haciendo en su camino al castillo de la reina, su verdadero destino.

4 comentarios :

  1. Hola guapaaa!!! No te preocupes por la tardanza :) Ya sabes que somos flexibles. Mira cuando vengo a comentar yo... Así que no te preocupes :)
    "y había vuelto. Viva. Y más llena de energía que nunca."
    Estoy muy intrigada ^^
    Sigo!!!

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    1. Estaba preocupada porque creia que no lo iba a terminar este mes xD pero fue cosa de ponerme a escribir y salio facil...
      Sobre la frase... probablemente tenga su explicacion en la historia de Luna, a la que puse link en el principio, por que ella es la que se dedica a jugar con la vida de las personas. En fin, espero que tambien te pases por mis otras historias, y gracias por los comentarios ^^
      Besos!

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  2. Hey!

    La vida allá afuera es agotadora. :C Necesito un año sabático. O una década, mejor xD.

    xD A mí también me gustó más este capítulo que el anterior. La verdad es que me interesa mucho cómo interactúan Kayla y Luna. O: Aún quedan cosas sin responder, tho (XD y pienso que al final habrá cosas que queden sueltas para seguir resolviendo en Electra heart).

    *-* ¡Lindo cuadro el que elegiste! Bello, bello.

    xD En fin. Ahora corro a leer y comentar el último capítulo~.

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    1. Hola!
      Si, lo es. No se si tanto, pero igual podriamos tener clases dia por medio (?

      uff no tienes idea de todo lo que queda por decir... solo dire que si hay una Luna eso implica que tambien tiene que haber una Sol... ¿no? ;)

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Gracias por leer!
ahora, me encantaria saber tu opinion, anda, solo te toma un segundo, y me haces increiblemente feliz ;)