Ishky cap. 5: ¡Bienvenida a la Academia!

jueves, 12 de febrero de 2015

La Academia no es solo un edificio; ni siquiera se trata de un grupo de edificios: Aulas, edificios residenciales, laboratorios, biblioteca, salas públicas, oficinas, cafetería... es prácticamente una ciudad entera. O al menos un pueblo pequeño.  
Algo abrumada por la inmensidad de todo, me aferro al mapa que conseguí en la estación, camino a través del ostentoso arco de entrada (hecho de piedra clara y tallado con diversos motivos) y avanzo por el camino de piedras que guía a un edificio de una planta de techo inclinado con el rotulo de “recepción”.
Tardan unos minutos en atenderme, pero finalmente consigo mi horario y numero de habitación. Es obvio que no le agrado al recepcionista, y la verdad es que a mí tampoco me agrada él.
La Academia está bastante llena de gente y actividad por todos lados; la gente camina, habla, se reúne con amigos después del verano, se pierde, pide indicaciones... pero lo más sorprendente de todo es la variedad que hay por aquí: pieles verdes, violetas, amarillas y marrones; cabellos azules, naranjos y rosas... todos los países representados de una u otra forma.
De pronto me siento desnuda. Y no solo por la escasa cantidad de ropa que estoy usando.
Arrastro mi maleta hacia donde creo que se encuentra mi edificio,  pero término topándome con las aulas de investigación; que, según el mapa, están exactamente al otro lado de las residencias. Doy media vuelta y camino en línea recta, pero termino topando con la biblioteca. ¿Cómo...?
Finalmente decido pedirle a alguien que me enseñe el camino.
Atajo al primer chico que me encuentro: uno o dos años mayor que yo, de piel naranja y cabello rojo.
―¿Sabes hacia donde quedan las residencias?
El me mira de arriba a abajo con evidente desprecio, como si fuera una mosca que de pronto comenzó a hablarle.
―Es sencillo ―él sonríe de una forma que podría tomarse como coqueta. Avanza un paso hacia mi e inclina un poco la cabeza, hasta que estamos a un suspiro de distancia, estoy demasiado sorprendida como para apartarme― Solo tienes que ir hasta la estación, tomar el tren hacia el sur y seguir derecho hasta que todos comiencen a ser tan horribles como tú.
Por un momento quedo tan perpleja que lo único que acierto a hacer es cerrar las maños en puños. Él se ríe, me empuja con el hombro, y sigue caminando. Idiota.
Afirmo mi agarre sobre mi maleta y voy a comenzar a caminar, decida a encontrar mi camino sola, cuando mi maleta se queda atascada. Tiro con más fuerza, pero esta no cede. Me volteo para ver qué pasa y me encuentro con el mismo chico de antes, conteniendo la risa.
Aprieto los dientes. El maldito la hechizo de alguna forma, y yo no tengo idea de cómo descifrar hechizos una vez lanzados, asique simplemente tiro con fuerza e intento mantener un poco de dignidad.
―¿Qué pasa? ―grita el, es evidente que quiere montar un espectáculo, aunque nadie le hace mucho caso― ¿no hay canticos sureños para eso? ¿Te traigo tiza para el pentagrama? ―me entran unas ganas terribles de golpearlo. Apuesto a que, sin su magia, podría ganarle en un segundo, pero sé que es una mala idea ― ¡Ohhh espíritus! ¡Vengan en mi ayuda! ¡Liberen a mi ropa de este norteño del diablo! ―comienza a cantar el en tono burlesco. Algunos de los que pasan al rededor se ríen un poco. suficiente.
Camino hacia él, decidida a enfrentarlo en mis propios términos... pero ahora es mi mano la que no puede soltar la manija.
―Ups, lo siento. Espero que seas zurda, sino podrías tenerlo difícil para dibujar ―se burla el, y luego se va caminando.
Estoy hirviendo de furia, ¿Quién se cree él? me da lo mismo lo que piense de los sureños, pero no tiene ningún derecho a atacarme de esta forma, en un terreno que ni siquiera domino, probablemente es un estudiante de segundo o tercer año, ¿y no tiene nada mejor que hacer que enfrentarse a mí, una novata? Tiro de la maleta una vez más, con violencia, y esta vez cede, provocando que trastabille hacia atrás. Por suerte, alguien me agarra antes de caer y hacer aún más el ridículo.
―Gracias ―digo, recuperando el equilibrio. Realmente me apetece correr tras ese idiota y golpearlo. Un moratón azul quedaría de lo más bonito en su cara naranja.
Parece que mis pensamientos están escritos en mi cara, porque el que me atrapo dice:
―Syleo es un idiota, pero lo mejor es mantenerse alejado de él.
―Ya... ―me tiro el cabello hacia atrás en un gesto inconsciente y me giro para ver a mi "salvador". Él tiene la piel azul, el cabello negro y los ojos de un color verde que parece brillar en contraste con su piel oscura. Bueno, eso explica porque sintió compasión por mí: sus colores indican claramente que es de Xai, el único país más discriminado que Evasel.
Hay un silencio incómodo.
―¿Tienes calor? ―dice el de pronto. Al comienzo creo que quiere meterse conmigo, pero luego me doy cuenta de que en realidad estoy sudando. No estoy acostumbrada a este clima. Me encojo de hombros.
―Y tú debes estar muerto de frio... ―comento. Por lo que se, las temperaturas de Xai, la isla del norte, son mucho más cálidas que las de Edreaa.
―Se siente como un invierno algo frio―dice él, al comienzo creo que está bromeando, pero luego me doy cuenta que está usando manga larga. Me pregunto si se siente tan incómodo usando tanta ropa como yo me siento usando tan poca.
―¿me ayudas a llegar a los edificios residenciales? ―preguntarle a él parece una mucho mejor idea que ir eligiendo más personas al azar, a riesgo de encontrarme con otro Syleo.
―Prueba para novatos ―dice él, arrancando el mapa de mi mano― algunos están hechizados, asique todo aparece fuera de lugar ―bueno, eso explica mucho. Arruga el mapa y lo arroja por sobre mi hombro.― ven, te acompaño.
Mi edificio resulta ser una enorme construcción de veinte plantas, angosto, de formas serpenteantes, y pintado en degrade: con tonos terrosos en la base y azules hacia la punta. En conjunto tiene un aspecto bastante... mágico.
―Suerte ―se despide de mí y continúa su camino.
Cruzo las puertas dobles de madera y me encuentro en una amplia recepción con suelos de baldosa, un par de sillones y un mesón de madera con una mujer aburrida detrás.
Me dirijo hacia ella.
―Los primeros dos números de tu habitación indican el piso ―dice ella sin darme tiempo a acercarme― las escaleras y el ascensor están por allá. Para usar el ascensor debes pagar la energía necesaria para moverlo: en dinero o con tu propia aura. Que tengas un buen año.
―igual hubieran podido poner una grabación ―digo para mí misma.
Llego a la escalera y comienzo a subir, arrastrando mi maleta tras de mí.
Mamá me advirtió acerca del plan de ahorros de la Academia: ascensores pagados, duchas de cinco minutos máximo, suelos que recolectan energía, aire acondicionado pagado... aquí se toman la crisis energética muy en serio. No creí que eso fuera a ser un problema para mí, en casa también son bastante estrictos con el desperdicio e energía, pero no esperaba que me pusieran en el piso veinte.
 Al quinto piso ya estoy cansada. Al décimo me arden los brazos. Y para el veinteavo ya apenas puedo caminar....Llego a la habitacion al borde del desmallo. Me toma un momento darme cuenta de que tengo que pasar el dedo por el censor que ocupa el lugar de la manilla para que abra, en casa con suerte si teniamos cerraduras fisicas en algunas de las habitaciones, voy tardar un tiempo en adaptarme.
La puerta se desliza hacia un lado revelando una habitacion que es la mitad de la mia y que esta ocupada por dos camas pequeñas.
Una de las camas esta desocupada, con un colchon aun cubierto de plastico. La otra esta ocupada por una chica de cabello azul, que se  pinta las uñas sin reparar en mi presencia.
Arrastro mi maleta dentro y cierro la puerta... pero nada. 
Dejo mi maleta junto a la cama vacía, y me dejo caer en ella.
Resulta que la chica se tomó la libertad de redecorar la habitación: Hay toda una pared cubierta de pósteres y dibujos varios y unas cosas que suenan con el viento colgando del techo. Siempre las he odiado. Me quedo dormida sin saber ni siquiera el nombre de mi nueva compañera de habitación.

Los que leyeron la version anterior de esta historia, se daran cuenta de que a partir de ahora comienzan a notarse los cambios: Kio ya no es el "guia" de Ish (me parecio un adorno innecesario, la verdad),y ahora Ish tiene una compañera de habitacion, basicamente porque se supone que la Academia tiene mas alumnos de los que puede manejar, asique lo mas logico es que intenten hacer mas espacio emparejando a la gente... ademas, resulta que al comienzo habia dicho que la habitacion de Ish en la Academia era mas grande que la que tenia en casa, lo cual no tiene ningun sentido xD Y bueno, hay muchos otros cambios que ya se iran viendo :)
Espero que les haya gustado :*

3 comentarios :

  1. Ya me pareció que había cambios jajaja
    La verdad es que me gusta el cambio que está tomando la versión, sobre todo la escena de Syleo, en serio hasta he sentido la angustia.
    Creo que aún así estás manteniendo la esencia del principio, y me gusta bastante. Espero leer más pronto.
    ¡Un besín!

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    1. Esa es una de las cosas que mas me molestaba de como estaba antes, la verdad. Como que no se notaba lo pesado que puede ser realmente el, ni tampoco como la gente de Edreaa discrimina a los sureños sin ninguna razon aparente.
      Una vez mas, gracias por comentar <3

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  2. Guapaaa!!! Ya estás en la iniciativa. Dentro de nada comenzaremos la primera ronda. Os avisaremos por email ;P
    Muchas gracias por participar!!! :)
    Un besooo

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Gracias por leer!
ahora, me encantaria saber tu opinion, anda, solo te toma un segundo, y me haces increiblemente feliz ;)