Electra Heart {Cuento}

miércoles, 18 de febrero de 2015

Hace poco volvi de la playa, y tuve que aguantarme un viaje en auto de 5 HORAS sin tener ni una pisca de sueño. Asi nacio esta historia. Estaba escuchando musica, y como para la tercera vez que se repitio la lista de reproduccion comenze a divagar... estaba escuchando Electra Heart, de Marina and the Diamonds y de pronto todo el tema de "pray for forgiveness" "at the altar would you pay the price" me sono a religion, y dios, pero la religion catolica es taan machista... mejor inventarse una con una diosa... Y bueno, asi surgio este pequeño relato que probablemente tenga una continuacion.


Desde el castillo de la reina salía un camino de piedra blanca pulida que serpenteaba por toda la ciudad y más allá de ella.

El peculiar camino pasaba por un pequeño pueblo conocido por albergar a las personalidades más extrañas de todo el reino, y luego subía serpenteando entre las montañas hasta, finalmente, llegar a su destino: el templo de la Luna. Ubicado en terreno sagrado, donde se creía que la primogénita de la Diosa había llegado al mundo de los mortales. Era un punto de meditación, relajación y conexión espiritual; donde el aire se hacía más ligero y la vista más clara. Un lugar perfecto para desconectar del mundo al que cientos de personas acudían diariamente.

Fue por eso que nadie noto su presencia al comienzo, era solo una más. Una niña de unos ochos años de edad, descalza y vestida con harapos. Probablemente solo la hija de algún campesino del pueblo.

La niña estuvo paseando por los alrededores del templo durante toda la mañana. Cerca del mediodía, se acercó hasta uno de los sacerdotes menores que atendían el templo a esas horas y consiguió algo de comida.

Luego encontró un trozo de pasto de apariencia cómoda, se acurruco en su capa y se quedó dormida.


Cuando despertó, la luna llena brillaba en lo más alto del cielo y el templo había cambiado completamente.

Durante el día, era una construcción algo sosa, que consistía en dos edificios de dos pisos y techo triangular conectados por un pequeño pasillo.

De noche, era como otro mundo.

Lo que de día habían parecido simples enredadores habían resultado ser plantas de una extraña flor blanca que se abría durante la noche y emitía un ligero resplandor, parecido al de la luna.

El camino de piedras que llevaba al templo también se veía diferente: las piedras blancas ahora parecían contener todos los colores del arcoíris. La niña avanzo hasta el camino ahora vacío y se arrodillo sobre las piedras.

Luego hurgo bajo su ropa y extrajo un colgante con forma de gota que estaba hecho de un material muy parecido al del camino. Parecido… pero no igual. La niña hizo un puchero, se levantó y comenzó a caminar hacia el templo.

Afuera solo había unas pocas personas, meditando o durmiendo junto al estanque, pero por dentro está lleno de vida.

Las sacerdotisas, vestidas con túnicas azules, paseaban entre la gente ofreciendo consejos y bendiciones. La pequeña había podido pasar desapercibida entre los sacerdotes asique, pensó que no tendría problemas para hacer lo mismo con las sacerdotisas, pero pronto se dio cuenta de su error.

Cuando estaba a punto de abrir una puerta que le había llamado la atención, una sacerdotisa se acercó a ella.

—¿Estas perdida pequeña? —pregunto con voz amable pero con un ligero borde amenazador en sus palabras. No sería la primera vez que algún granjero mandaba a su inocente hija a explorar el templo, para ver si encontraba alguna de esas riquezas de las que tanto se hablaban.

La niña no le hizo caso y volvió a extender su mano hasta la manilla, pero la sacerdotisa la cogió del brazo y la detuvo.

—Yo creo que si —dijo, habiendo abandonado toda su dulzura—¿porque no vuelves con tus padres, pequeña? —una vez más, la niña no dio muestras de entender. Simplemente intento liberarse del brazo de la mujer. Pero ella la apretó más fuerte, le dio una mirada amenazadora y comenzó a arrastrarla.

La niña emitió un chillido que sobresalto a todos los que se encontraban cerca y provocó que la sacerdotisa, sorprendida la soltara. No por el sonido, sino porque había sentido como un torrente de magia blanca, pura, salía de ella. Mirándola con otros ojos, salió corriendo.

La niña decidió que no era una buena idea quedarse ahí por más tiempo. Había seguido el camino porque le parecía bonito, y le había gustado el lugar porque no tenía que robar la comida, pero si no podía pasar desapercibida frente a esas mujeres, lo mejor sería irse.

Comenzó a deshacer sus pasos, estaba a segundos de alcanzar la salida, pero algo la detuvo.

—¡Espera! —la niña se sobresaltó tanto por escuchar a alguien hablar en su idioma que se detuvo e incluso se dio la vuelta, para ver de quien se trataba, incluso aunque todos sus instintos le decían lo contrario.

Otra sacerdotisa se acercó hasta ella y se agacho un poco para ponerse a su altura, incluso para la niña fue fácil decir que ella era diferente a las otras: vestía una túnica plateada mucho más bonita que las demás.

—¿cómo llegaste hasta aquí?

—Seguí el camino —murmuro la niña— ahora me voy

La mujer sonrió. Y por alguna razón esa sonrisa tuvo un efecto tranquilizante en la pequeña.

—No hace falta ¿y tus padres?

Ella se encogió de hombros.

—¿cómo te llamas?

La niña volvió a encogerse de hombros.

Durante todo ese tiempo, la niña había estado rehuyendo la mirada de la sacerdotisa, oculta por su capucha y la diferencia de altura, pero la mujer era demasiado lista como para dejarse engañar.

Manteniendo su tranquilizadora sonrisa, retiro suavemente la capucha de la niña y contuvo el aliento ante lo que vio. En el menudo rostro había dos hermosos ojos: uno verde y el otro azul.

—¿Porque no te quedas con nosotras por un tiempo? —propuso la mujer, mirándola directamente a los ojos.

La niña negó con la cabeza.

—¿Es que tienes un lugar a donde ir? —insistió la mujer

—Voy a volver por el camino —dijo ella, despacio, cada vez más asustada. La mujer le había parecido confiable en un principio, pero comenzaba a asustarla ¿porque quería que se quedara con ella?

—Vamos, déjame que al menos te muestre el templo.

—¿Y luego me puedo ir? —preguntó ella, no muy confiada.

—Y luego, si quieres, te puedes ir —consintió la sacerdotisa.

Pero, por supuesto, al final no se fue.

4 comentarios :

  1. Me hace gracia porque yo hace poco también me inspiré en marina & the Diamonds para una historia jajaja aunque era muy distinta.
    La historia me ha atraído, la verdad es que dejas con ganas de una continuación o algo, porque me faltan muchos datos que aunque puedo rellenar por intuición, me gustaría conocer mejor.
    Sin duda me ha gustado y me dejas con ganas de más.
    ¡Un besín!

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    1. Si la lei ;)
      en realidad se mas o menos lo que va a pasar despues, asique probablemente la continue pronto.
      ¡besos!

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  2. Me llamó la atención primero porque pensé 'vaya, Electra Heart como el disco de Marina and the Diamonds' y resulta que sí es por eso XD
    Espero la continuación que quiero saber como sigue ^^

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    1. sip, iba a ponerle otro titulo, pero no se me ocurrio nada xD
      ^^ que bien que quieras seguir leyendo, pronto escribire mas

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Gracias por leer!
ahora, me encantaria saber tu opinion, anda, solo te toma un segundo, y me haces increiblemente feliz ;)