Ishky cap. 3: Prueba de admision

miércoles, 28 de enero de 2015

Basado en gran parte en mi experiencia propia al dar las pruebas xd
Nunca he sido una persona nerviosa.
Nunca he sentido nervios a la hora de dar una prueba o una presentación, tampoco me asusta especialmente conocer a alguien o hacer el ridículo, pero esta vez es diferente.
Mientras me voy acercando a la escuela donde rendiré mis pruebas el estómago me da vueltas y las piernas apenas me sostienen. Esta nevando, pero yo no puedo dejar de sudar.
Como un trozo de chocolate en un intento por tranquilizarme y camino a paso lento hasta mi sala. Soy de las ultimas en llegar, pero la prueba no ha comenzado todavía. Le entrego mi tarjeta de identificación a la encargada y puedo ver como levanta las cejas con curiosidad, pero no dice nada. Timbra mi hoja y me indica donde sentarme.
La primera prueba es de lógica, la abro y comienzo.
Tengo que leer el primer enunciado tres veces antes de entenderlo, y otras tantas antes de comprender que tengo que hacer para resolverlo. Aún tengo una sensación rara en el estómago, y las manos me tiemblan un poco. Tardo diez minutos enteros en hacer un ejercicio de lo más sencillo. Tardo la mitad en el siguiente y, después de eso, todo es un juego de niños.
Termino con una sensación extraña en el pecho, por un lado estoy feliz de haber completado la prueba sin mayores problemas (una parte de mi esperaba pasarse las dos horas intentando desifrar un solo ejercicio) y por otra estoy nerviosa, excitada y ridículamente ansiosa por ver los resultados. No sé qué voy a hacer las dos semanas siguientes.
La siguiente prueba del día es la de ciencias, que resulta transformarse en un tipo de tortura completamente nuevo. Hay ejercicios tan sencillos que no sé si me estoy perdiendo de algo, y otros tan complicados y llenos de palabras técnicas que me hacen sentir como una idiota.
Para cuando termino, todos los nervios se han trasladado a mis piernas y no me siento capaz de levantarme de mi silla.
Pero claro, no puedo quedarme aquí todo el día.
Me levanto y salgo de la sala, pero no soy realmente consiente de mis pasos ni de nada de lo que pasa después.
Apenas soy consciente de caminar hasta el lago y rodearlo entero un par de veces antes de volver a casa; y cuando finalmente estoy de vuelta en el calor de mi habitación, en lo único que puedo pensar es en la prueba de teoría mágica que tengo que dar en dos días mas.
El día siguiente me quedo encerrada en mi habitación y solo bajo cuando estoy muriendo de hambre. Mis padres, por suerte, se dan por enterados y no me molestan. Repaso la materia de la prueba de magia una y otra vez, releo los hechizos e intento comprender mejor los contenidos; esa prueba es la que más valor tiene a la hora de entrar a la Academia y no quiero fallar. No puedo fallar.
Asique continuo estudiando, aunque sé que no es muy sano hacerlo justo el día anterior a la prueba.
Al día siguiente tengo toda la intención de pasarme la mañana durmiendo, pero mi madre frustra mis planes.
 ―Vamos, arriba, tienes que arreglarte.  ―una vez que ve que estoy despierta, va a revolver mi armario.
 ―¿Porque?  ―me incorporo en la cama y me froto los ojos, he dormido más de doce horas, pero sigo extrañamente cansada.
 ―Vamos a la casa de tu tía Dahlia  ―informa ella ― nos invitó a última hora, pero no podíamos decir que no.
 ―Nunca se puede decir que no  ―refunfuño, dejándome caer de nuevo en la cama.
 ―Tienes que comprarte ropa  ―dice mi mamá, más para sí misma, mientras sostiene en alto un polero que no me entraría ni en un brazo. Tras unos minutos más de búsqueda, encuentra algo que la deja contenta y lo tira sobre mi cama. ― entonces, ¿a qué carreras vas a postular?
Me encojo de hombros.
 ―No lo sé.  ―la mentira sale natural, ni siquiera tengo que pensarla. 
 ―Aja  ―de todas formas, ella no se la cree ― y supongo que solo abras elegido las pruebas al azar
 ―elegí las que me parecieron menos desagradables  ―me limito a contestar.
Sé que ella no me cree, pero lo deja ser.
 ―Alístate rápido.

El almuerzo en casa de la tía Dahlia es tan agradable como puede serlo un almuerzo en casa de la tía Dahlia; hay un montón de preguntas incomodas, silencios solo llenados por la chillona voz de nuestra anfitriona y, como esta vez no hay más invitados, un montón de comentarios poco socialmente correctos.
 ―¿Cómo que aún no lo has decidido? ¡Has tenido dos años enteros! ¡Es tiempo más que suficiente para decidir que estudiar! Además, ¿cómo vas a preparar tus pruebas si ni siquiera sabes cuales dar?  ―no estoy de acuerdo con ella, nunca he entendido como pretenden los adultos que decidamos a los diecisiete años lo que queremos hacer con el resto de nuestras vidas, pero me quedo callada. No quiero discutir.
En su lugar, repaso mentalmente para la prueba de mañana y pienso en como podría hacer un hechizo para no escuchar nada de lo que sale de su boca.
 ―Creo que Ish tiene claro desde hace mucho tiempo que pruebas tomar  ―comenta mi padre ― ha estado estudiando mucho últimamente.
Me mira de forma cómplice, como si ambos compartiéramos un secreto. Una vez me encontró durmiendo en la biblioteca, y desde entonces cree que todos mis estudios son una farsa. Igual que los suyos. Él todavía está convencido de que voy a heredar su empresa... como si eso fuera a pasar.
 ―De todas formas  ―continúa él ― los estudios suelen ser innecesarios para la mayoría de trabajos reales.
Puedo ver como la tía Dahlia aprieta los dientes en la sonrisa más falsa que he visto en mi vida. Ella es la hermana mayor de mi padre, por lo que esperaba heredar la empresa. Pero a la hora de la verdad, cuando mi abuelo decidió jubilarse, los estudios de ella no pudieron ganarle a la experiencia práctica de mi padre.
Ella va a comenzar a hablar, pero la interrumpo antes de que empiece.
 ―Con permiso, vuelvo en un momento
Me levanto y me encamino hacia el baño.
En realidad no hago nada, solo me encierro dentro por unos minutos, dando tiempo suficiente para que se calmen los humos en la mesa.
Cuando vuelvo, todos me están mirando fijamente, con expresiones serias. Mi primo menor, el hijo adoptivo de mi tía, me mira con expresión alegre y sale corriendo con un papel entre las manos. Nadie parece notarlo.
 ―¿Estás loca?  ―mi tía es la primera en hablar ― Esa carrera es... inadecuada, especialmente para una chica de tu posición  ―de pronto sé que es lo que mi primo llevaba en las manos. Y, por supuesto, no hay otras carreras que pidan esas tres pruebas en específico.  ― Ish...
Mi madre se para de la mesa, con una expresión grave en el rostro.
 ―Nos vamos a casa  ―dice en un tono suave, pero autoritario. Nadie se atreve a decir nada.
Me levanto y voy a recoger mis cosas.
Mi primo aparece justo cuando estamos a punto de irnos.
 ―¿Estás en problemas?  ―pregunta, sin verse para nada arrepentido.
 ―Devuélveme mi hoja de inscripción  ―me limito a decir.
 ―No quiero  ―dice el ― tienes que darme algo a cambio.
Odio a ese niño.
Sé desde el primer momento que lo que estoy a punto de hacer es una mala idea, pero no hago nada para evitarlo. El hechizo viene a mi mente de forma casi automática, y no tengo más que estirar una mano para que una de las mangas del niño frente a mí se prenda en fuego.
El comienza a gritar y suelta el papel. Me apresuro a recogerlo y guardarlo. Para cuando los adultos llegan, el fuego ya ha desaparecido.
 ―¡me prendió en fuego!  ―grita el niño ― ¡me prendió fuego!  ―nadie le cree.
Mi tía lo arrastra hasta su habitación y lo reprende; mi padre entra en el auto extrañamente tranquilo con la situación, pero cuando me dispongo a hacer lo mismo, mi madre me toma por un brazo.
 ―¿le prendiste en fuego?  ―pregunta, sin ni siquiera una pisca de burla en sus palabras.
 ―No sé hacer fuego  ―me limito a responder. Es la verdad, controlar los elementos es muy difícil y el fuego es el más indomable de todos. Todo lo que hice fue acalorar un poco su mano y hacer una pequeña ilusión de una llama roja.
Fue cualquier cosa menos realista, pero un niño del sur, sin mayor experiencia en fuego ni quemaduras, se lo creyó sin problemas.

Llegamos a casa después del viaje más incómodo que he tenido en toda mi vida, y ya no hay forma de evadir la conversación.
 ―Es una mala idea  ―comienza mi madre ― ¿Sabes lo que significa ir a una escuela de magia? Es mucho más que jugar con hechizos, Además, tendrías que ir a Zilla, que es un país completamente diferente al nuestro, no sería tan fácil adaptarse...
Mi padre se acerca a mi madre y le pone una mano en el hombro.
 ―Esperemos a ver los resultados  ―dice con una media sonrisa ― ¿Quién sabe? tal vez hasta entre en la Academia...  ―lo dice con un tono jocoso, como si fuera evidente que voy a sacar un cero en los exámenes, como si fuera evidente que solo los di por hacer una broma de mal gusto. Me conoce tan poco.
Papá se va a hacer sus cosas, pero mamá me sigue hasta mi habitación, ella no lo dejara tan fácilmente.
 ―Quieres entrar a la Academia.  ―dice ella. No es una pregunta.
 ―¿Y?  ―digo con tono inexpresivo.
 ―Entre todas las escuelas de magia, es una mala idea que vayas ahí.
 ―Mamá, no tienes que usar tus trucos políticos conmigo. Sé que crees que no entrare, es muy probable que no lo logre, pero da lo mismo. ¿Realmente crees que alguien le importaría si me paso otro año sin hacer nada? Y no creo que sea tan difícil adaptarme a Edreaa, si ese es tu problema.
Mamá suspira.
 ―No es solo Edreaa, Ish, es la Academia. Incluso si consiguieras el puntaje, es un lugar... complicado. Los sureños no somos bienvenidos allí; y las cosas no siempre funcionan como deberían.
 ―No creo que eso sea tu problema.

Para la prueba del día siguiente no siento nervios. Solo determinación.  

2 comentarios :

  1. Estaba creyendo al principio que los padres ya sabían lo de la Academia y me sentía muy decepcionada, pero ahora estoy feliz de que nos lo hayas contado.
    Me gustaría saber lo que piensa la madre, porque estoy segura de que sabe más que Ish, y estaría bien saber por qué.
    En fin, tengo ganas de leer lo siguiente, me tienes enganchada a esta historia.
    ¡Un besín!

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    Respuestas
    1. No podia saltarme esa parte, pero como tampoco podia poner sus seis meses de estudio xD
      Igual, el mayor drama viene despues: cuando aprueba.
      Ya se sabra,
      besos! :*

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Gracias por leer!
ahora, me encantaria saber tu opinion, anda, solo te toma un segundo, y me haces increiblemente feliz ;)