Una historia real

martes, 3 de junio de 2014

Llegó al colegio en octavo básico, si no mal recuerdo. Recuerdo cuando se paró en frente del curso y digo, con su voz monótona y falta de emoción “Yo me llamo Dolores, y soy muy tímida, pero igual quiero hacer amigos” bueno... no dijo exactamente eso, pero la idea es la misma.

Para ese año, yo aún estaba desesperada por encontrar una amiga, por muy patético que suene, y en cierta forma lo vi como mi oportunidad... aunque al final no fui yo quien se acercó a ella.


Por ese entonces, la persona con la que pasaba los recreos y prácticamente la única con quien conversaba era la Maja, una chica diametralmente opuesta a mí, con muchos amigos, con gusto por las fiestas... pero nos llevábamos bien, tonteábamos, nos reíamos, y ella no hacia preguntas incomodas que yo no estuviera dispuesta a responder.

 
El año anterior, se habían ido tres chicas del curso y ese año habían llegado cuatro, y la Maja terminó por “apadrinar” a dos de ellas: la María y la Dolores. Las dos más tímidas.
Debo admitir que en un principio me sentí muy celosa... en cuarto básico ya había experimentado lo que se sentía perder una amiga a manos de otra chica y no tener ni idea que hacer para recuperarla; aunque luego no importo porque la Maja se fue del colegio... pero bueno, esta historia no se trata sobre mí.
En un principio, sentí que la Dolores era muy parecida a mí: hablaba poco (o nada), no tenía idea de que decir en las conversaciones, y se sentía muy fuera de lugar en los grupos grandes... Es increíble la cantidad de prejuicios inconsientes que tenemos sobre las personas, en ese tiempo, para mí “tímida” “callada” y “le va bien en clases” eran casi sinónimos, los asosiaba sin siquiera notarlo; por eso me sorprendí un poco cuando, en las primeras pruebas, las notas de la Dolores no eran lo que se dice “sobresalientes” pero bueno, tampoco le di mucha importancia.
La verdad no recuerdo mucho sobre ella ese año, no recuerdo muy bien como la trataba el curso, ni tampoco lo que opinaba yo de ella, la verdad es que tampoco recuerdo lo que hice yo ese año, creo que estaba obsesionada con los fenómenos “paranormales” desdoblarse, ver auras... pero bueno, que me estoy desviando de nuevo.
Antes de continuar con la historia de Dolores, me gustaría hacer un paréntesis para explicarles un par de cosas: El colegio al que asisto, no es lo que se dice “tradicional”. No puedo decir en qué se diferencia de un colegio “normal” porque nunca e estado en uno, pero sí sé que en los otros colegios dan más importancia a las notas y que nuestra clase más callada es probablemente el doble de ruidosa que la de un colegio estricto. Se supone que esta “orientado a la persona”
Volviendo a la historia que nos ocupa; en algún momento de los años siguientes, la Maja se cambió de colegio, y prácticamente perdimos el contacto, me hice muy amiga con la Amy, una chica del A a la que transforme de una lectora casual a una adicta en cuestión de meses... igual como ella consiguió que yo le tomara el gusto a ver animes y series.
En un comienzo la Dolores andaba siempre con nosotras, casi por inercia, caminaba con nosotras, pero no participaba en las conversaciones (¿Cómo podria? Ella no lee ni los libros del colegio, y solo ve series en la tele), nos pedía que la acompañáramos al baño (algo que comenzó a tornarse realmente molesto, un no es un no ¿de acuerdo?) siempre decía que era con nosotras en los trabajos sin siquiera preguntarnos...  
Llego un punto en que yo me harte. Ella no me caía bien. No teníamos temas en común para hablar, y odiaba hacer los trabajos con ella porque no hacía nada, más de una vez me pidió que le explicara un ejercicio de matemáticas, y aunque al comienzo yo lo intentaba con buena voluntad, llego un punto en el que tenía que resistir el impulso de darle con el cuaderno en la cabeza.
Esto sonará cruel, pero aún no se en que es realmente buena... ni cuáles son sus hobbies
No la soportaba. La Amy tampoco.
La verdad es que la pelábamos mucho, siempre que estábamos las dos solas terminábamos hablando de ella antes o después.
Empezamos a apartarla, primero despacio, luego a empujones (metafóricamente, claro). No la insultamos ni la tratamos mal, solo intentamos hacerle a entender que no queríamos estar con ella tooodo el tiempo, ni hacer tooodos los trabajos juntas.
Por ese entonces, yo me iba sintiendo cada vez mejor con migo misma, la soledad me molestaba menos, y cuando lo hacía tenia mundos de fantasía a montones para escapar, ya no buscaba desesperadamente un amigo, y, extrañamente, eso fue justamente lo que me dio más confianza en mí, puedo seguir teniendo fama de “chica tímida” (con todo lo que eso conlleva), pero actualmente al menos sé que en mi curso todos me respetan, me consideran una persona inteligente, saben que si me decido a hablar no me voy a ir con rodeos, que, por muy mal que se me den las conversaciones casuales, puedo dar una disertación perfectamente.
Por desgracia, la Dolores no evoluciono igual.
Yo tengo la teoría de que alguien (un psicólogo o su mamá, probablemente) le dijeron que no tenía que simplemente callar, que tenía que expresar sus pensamientos, y ella obedeció.
Al pie de la letra.
Decía todo lo que quería. Comenzó a decir cosas completamente fuera de contexto, comenzó a intentar almorzar con otras personas y evidentemente no le salió bien. Le tuvieron mucha menos paciencia que nosotras.
En cosa de semanas, comenzaron a molestarla.
Al comienzo fue poco a poco, cosas discretas y dichas a sus espaldas, algo parecido a lo que hacíamos yo y la Amy. Pero después de un tiempo se transformó en bullying en toda regla.
No me malentiendan, no le pegaban ni insultaban, ni tampoco rallaban sus cosas (bueno... excepto una vez), solo se divertían a su costa, una vez, vi una foto en Facebook donde aparecían un grupo de los que están en humanista, la Dolores no aparecía, pero la habían etiquetado. Solo a ella.
Por alguna razón, este año comenzaron a cantarle el cumpleaños feliz a ella al menos una vez por semana, y cuando los profes los cortaron (hace solo unos días) comenzaron a molestarla con su contrato de química, porque mientras lo daba decía que no podía parar de reír, que le daba mucha risa, y nadie entendía porque.
Estoy harta.
La verdad es que ella no me cae bien. Apenas la soporto, pero... ¿es necesario? Es decir, ¿Qué ganan con todo esto?
Por ultimo déjenla en paz, ignórenla, no sean con ella en los trabajos si no quieren, pero no hace falta molestarla así...
Eso sí: luego no me vengan a reclamar que los “inteligentes” siempre somos juntos en los trabajos y los dejamos a ellos sin entender nada.
¿Por qué yo debería tener paciencia si ellos no la tienen?
¿Dónde quedo la congruencia?
Tenía entendido que era uno de los valores principales de este colegio...

Escribo esto porque estoy cansada.
No puedo creer que no tengan nada mejor en lo que divertirse, y realmente necesitaba desquitarme.

Aunque conste que la version de aqui esta "censurada", nombres cambiados, parrafos cortados... la original es bastante mas larga.

(por cierto, ¿han visto lo que sale cuando buscas chica timida en google? ¿ahora taparse la cara con una mano y sonreir como una imbecil es ser timida? ¿enserio? por lo menos no me aparecio ninguna desnuda... esas aparecen con "chica estudiando" e.e)

4 comentarios :

  1. wow! me encantó la entrada. He conocido a mucha gente que es así, le dirigís la palabra y ya se te pegan como un sticker. Lamentablemente los cursos no aceptan a estas personas, es más, las detestan y uno se siente culpable por rechazarlas también aunque no tenga motivos crueles. Ya que está dejo una cita: ''Algunas personas son malas por la necesidad de hablar, su palabra necesita mucho combustible y el combustible es el otro''- Los Miserables.

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  2. Santo cielo, me gusto mucho. Yo soy algo diferente, yo no soy tímida ni nada por el estilo, tengo que decir que de igual manera, me respetan y cuando hablo, hablo en serio y con la sinceridad del mundo, pero... No puedo ver como agreden a alguien más, aunque sea algo "inofensivo", tengo que hacer algo. :*

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    1. Yo ya no se que hacer la verdad.
      Por lo general les digo "¿No se aburren?" o algo por el estilo cuando empiezan a molestarla, pero llega un punto en que de buena gana los golpearia.
      Voy a tener que buscarles un pasatiempo ¬¬

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    2. Pues yo de plano me meto, y como me respetan pues ya no siguen... Aunque a veces me meto sin pensarlo, de forma impulsiva pero no puedo permitirlo. Así la pobre chica o chico no me agrade, no es motivo para que vengan a agredirla de tal forma, si no tienen nada que hacer de plano que se vallan por otro lado, por que en mi presencia no permito ese tipo de situaciones. :*

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Gracias por leer!
ahora, me encantaria saber tu opinion, anda, solo te toma un segundo, y me haces increiblemente feliz ;)