Me voy a estudiar, no a morir (Ish inicios I)

domingo, 30 de marzo de 2014

por fin comienzo mi historia ambientada en Midiel!!!!

Correr se siente bien. 

Desde que tengo memoria, ha sido una de mis actividades favoritas, probablemente porque es la única forma de olvidar el frio por un rato, la única forma de escapar de mamá y sus estúpidas reuniones sociales, de mi padre con sus planes para mi futuro y de toda mi insoportable familia; y sin embargo, hoy no corro para escapar. 

Corro más rápido que nunca, quebrando tantas ramas congeladas como puedo y espantando a todo ser vivo en kilómetros; mi padre seguramente me regañaría por ser tan descuidada, pero esta vez, el pensamiento solo me hace reír. 

Salgo del bosque en un tiempo record, y poco después llego a mi casa: esa mansión absurdamente grande, pintada completamente en tonos de gris, llena de ventanales poco prácticos (ya hace bastante frio en Evasel, ¿Por qué dejar entrar más?), alfombras pesadas, y techos lo bastante altos para alojar gigantes. No sé quién fue el idiota que la construyo, pero sin duda no tenía un muy buen sentido práctico. 

Me detengo frente a la puerta, vacilando por primera vez en el día. Tengo que admitir que estoy nerviosa; esta mañana, deje a mis padres discutiendo sobre mi entrada a la Academia, y tengo miedo de cuál va a ser su respuesta. 

Abro la puerta y me deslizo dentro sin hacer ruido... pero mis esfuerzos se ven arruinados, ya que mi Eannis esta frente a la puerta y grita nada más verme entrar. 

¡Ishky está aquí! ―Salta hasta quedar colgada de mi cuello y yo me balanceo para todos lados intentando soltarla ― ¡Para! ―se queja riendo.
―¿Y si no quiero? ―Me inclino hacia delante hasta que sus pies tocan el suelo y comienzo a hacerle cosquillas hasta que me suelta.
―¡No es justo!                                                                                                        
Le sonrió y tiro de uno de sus blancos mechones de pelo para molestarla un poco más.
―Eannis, cariño, ven a comer y deja a tu prima en paz. ―la madre de Eannis, una versión mayor de ella con el mismo cabello blanco y los mismos ojos azul-hielo, se acerca a nosotras arruinando toda la “diversión”.  ―Tus padres quieren hablar contigo. ―Dice mi tia con una sonrisa a penas velada ―están en tu habitación.
Asiento y corro escaleras arriba.
―...Querido, no creo que sea una buena idea... ―mamá deja de hablar cuando me ve entrar. ―¿Qué te pasó?
Miro hacia abajo como si no tuviera idea del aspecto que tengo: mis pantalones están rasgados en las rodillas y mi chaqueta está sucia con nieve y tierra, mi cabello seguramente se ve como una masa de hojas y hielo.
―Fui al bosque ―me encojo de hombros. Es verdad que hoy fui menos cuidadosa que de costumbre, pero tampoco estoy tan mal. 
―Hija... ―mamá comienza a hablar pero papá la interrumpe.
―Hemos llegado a un acuerdo ―por la expresión de mamá, puedo decir que fue algo bastante unilateral. Contengo el aliento. ―puedes ir a la Academia  ―mantengo una expresión neutra, sé que hay algo mas ― pero te devolverás en cuanto repruebes una sola materia ¿De acuerdo? Sin segundas oportunidades. Los sureños no estamos hechos para esa clase de magia.
Asiento como si me pareciera una resolución de lo más justa. Sé que es lo mejor que voy a conseguir.
―Sera mejor que te ayude con tus maletas ―suspira mamá.

***
“En cuanto repruebes una sola materia” porque por supuesto, reprobare, eso ni siquiera está en discusión ¿verdad? Después de todo “Los sureños no estamos hechos para esa clase de magia” es casi como decir que los sureños no estamos hechos para pensar. Tenemos que limitarnos a usar las tecnologías que nos envían desde el centro y a explorar los bosques para conseguir frutas raras “sin dañar la naturaleza” de ninguna forma. Romper una rama crea un enorme desequilibrio en el sistema ¿Ok? Es mejor saltar, hacer equilibrio, colgarse de ramas demasiado delgadas para sostenerte y quebrarte un par de huesos; después de todo los sureños somos unos expertos en magia no-racional, ¿Qué nos cuesta curar un par de fracturas? 

Pero bueno, tampoco salió tan mal. Al menos me dejaron ir.
Mamá me ayuda a hacer la maleta mientras habla sobre lo mucho que va extrañarme, sobre cómo ir a esa academia es una mala idea pero “ya conoces a tu padre, siempre dándote el gusto” y dándome consejos “de madre a hija” del tipo “cuidado con enamorarte de un norteño” y guiñándome los ojos de una forma escalofriante. 

Dan las 21:00, y antes de irse a trabajar, mamá saca un vestido de mi armario y me lo da.
―Para cuando te despidamos mañana ―dice.
Yo asiento y sonrió, sabiendo que cualquier queja no me traerá más que problemas. Tengo que ser una hija modelo por unas cuantas horas más y estaré libre.

***
Estoy en la estación de trenes, rodeada por todos los Aylmer y los Adranir; mi familia completa.
Llevo el vestido azul-turquesa que mamá me dio ayer; tiene un peludo pelaje falso color blanco en la parte de abajo, una bufanda del mismo material y guantes blancos hasta más arriba del codo; es terriblemente incómodo y deja mis hombros al descubierto, lo que provoca que apenas pueda sentirlos; mamá no me dejó ponerme una camiseta, “es una ocasión especial”  dijo. Es una suerte que tuviera que partir enseguida o me hubiera organizado una fiesta en toda regla. 

Bonito vestido, princesita. –mi primo, Estaen, se acerca a mí y me envuelve en un abrazo.
Te das cuenta de que ese sobrenombre ya está un poco pasado ¿no? ―le contesto apartándome.
Tienes razón. ¿Prefieres “Princesa” ahora? ¿”Reina” quizás? ¿O cuando salgas de la academia vas a hacer a todo el mundo llamarte “hechicera”? –mientras habla, avanza hacia mí con pasitos cortos obligándome a retroceder hasta topar con la pared. No puedo evitar reír; mi primo y su madre son los únicos de mi familia que alguna vez han salido de Evasel, y tambien son los únicos que no sienten un desprecio total por la magia racional.
No voy a graduarme ¿Sabes? ―levanto y dejo caer mis manos con dramatismo – los sureños no estamos hechos para esa clase de magia ―ruedo los ojos para dejar en claro lo que opino de esa afirmación.
Él sonríe y parece que va a decir algo... pero su madre llega y me abraza con cariño.
―Mucha suerte, Ish. Vas a ser una excelente hechicera.
―¿Puedo estudiar en la Academia también? ―Eannis se acerca dando pequeños saltitos; también la han obligado a ponerse un vestido elegante, pero eso no parece impedirle ser tan hiperactiva como de costumbre.
―Termina la básica y hablaremos ―contesta su madre tomándola en brazos y acercándola a mí para que se despida.
―¿Vas a volver pronto? ―me pregunta con desconfianza, debe sentirse abandonada, atrapada entre tanta gente que no le tiene paciencia...
―Para las vacaciones de mitad de año, seguramente ―le sonrio y la abrazo. Voy a extrañarla, va a ser una de las pocas personas que voy a extrañar.

El tren se atrasa. Y durante toda la siguiente hora debo aguantar abrazos, besos, y lágrimas falsas “que grande que esta” “ahora va a seguir su propio camino” e incluso algún “vuelve a casa pronto ¿sí?” Que es como desearme que repruebe lo antes posible.
En realidad, la opinión de mi familia acerca de la magia racional es bastante anticuada; según ellos, es una pérdida de tiempo. Después de todo “¿Por qué necesitaríamos saber algo más que curar huesos y descongelar dedos?” Para aprender hechizos inútiles ya están los millonarios sin nada que hacer, por favor, como si nosotros fuéramos pobres...

Además, tampoco es como si me fuera a morir o algo así; si tan seguros están de que reprobare enseguida y tendré que volver a casa ¿Para qué hacer tanto lio?
Finalmente el tren llega.

Incluso antes de que se detenga yo ya estoy corriendo hacia un vagón levantando mi vestido de una forma muy poco elegante; mamá corre tras de mí, pero apenas puede mantener el equilibrio con sus tacones altos y consigo pasar mi dedo por el escáner de la puerta y arrastrar mi maleta dentro antes de que me alcance.

***
Creo... creo que voy morir. 
Dos horas después de salir de casa, realice el primer trasbordo a uno de esos nuevos trenes ultra-rápidos, entonces la temperatura en la estación era suficiente para que la bufanda resultara innecesaria... pero ahora siento que toda mi ropa es innecesaria. 

El resto de los pasajeros se han ido desabrigando hasta quedar en un tipo de ropa que no había visto nunca: unos pantalones que llegan a medio muslo y unas camisetas parecidas a las térmicas pero que obviamente no tienen ningún tipo de calefacción; y puedo sentir como miran mi ridículo vestido sureño. 

En la siguiente parada, me pongo en pie y corro. El tren a la academia sale dentro de una hora y no puedo perder ni un segundo. 

Me encierro en uno de los baños –que resulta ser bastante amplio- e inmediatamente me desvisto: el alivio es instantáneo. Busco en mi maleta y saco un par de tijeras de mi estuche. Mis padres no me darán ningún dinero extra, asique me asegure de traer todo lo necesario.

Escojo la camiseta más delgada que encuentro y le recorto las mangas lo mejor que puedo. Después de pensármelo un poco también recorto la parte de abajo, para dejarla como vi que varios pasajeros la usaban: apenas más larga que un corpiño. 

Repito el proceso con un pantalón –uno de los pocos no-térmicos que tengo- y me visto. Sigo teniendo calor en las partes cubiertas, pero es mejor que el vestido. Amarro mi cabello en una cola alta.

Salgo del baño y me miro en el espejo: tengo la certeza de que mi madre se desmayaría al verme así, en mi vida e mostrado tanta piel públicamente. Mi estómago blanco está completamente al descubierto, y puedo sentir como mi cabello verde roza mi espalda; mis piernas están casi completamente desnudas y cualquiera que mire podría ver el delgado vello blanco que crece en ellas, que, según  mamá, es algo muy privado que no debería ser nunca mostrado en público. 

Me veo tan... diferente. 

Solo cuando otra persona entra al baño reacciono. Tomo mi maleta y me voy a esperar a la estación. 

***
Llego a mi destino a eso de las doce. El viaje ha durado algo más de cuatro horas y estoy hambrienta...
Pero lo olvido en cuanto veo la academia: Es impresionante.
 

2 comentarios :

  1. Me gusto mucho, sigo pensando que escribes de una forma tan grata que te hace no parar de leer lo que escribes, y pues, me gustaría saber el nombre de la chica hahahaha Besos :*

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    1. vaya, ahora que lo releo me acabo de dar cuenta de que no menciono su nombre en ningun sitio xd
      en todo caso, lo dice en el titulo... bueno mas o menos: se llama Ishky

      gracias por leer!! >.<

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Gracias por leer!
ahora, me encantaria saber tu opinion, anda, solo te toma un segundo, y me haces increiblemente feliz ;)