Cazando

jueves, 6 de febrero de 2014



 Es el texto que mas contenta me a dejado... aunque no tiene ninguna trama en concreto

No existe nada, no puedo dejar que exista nada más. En este momento mi mundo se reduce a la madera del arco bajo mi mano, suave, solida, tranquila; todo lo contrario a mí que soy un manojo de nervios. Respiro profundamente dejando que el aire nuevo limpie completamente mis pulmones antes de botarlo.

Un paso a la vez, sin adelantarme. Levanto el arco y lo sostengo en posición vertical frente a mí, los músculos de mi brazo se tensan al sentir el familiar peso. No existe nada más.

Lo siguiente es tensar levemente la cuerda, para asegurarme de que este firme. En realidad no es más que un acto reflejo, en general innecesario, pero es un paso que forma parte de una rutina cuidadosamente planeada y no puedo saltármelo. Respiro hondo una vez más para calmar mis nervios. Suave. Tranquila. Paso a paso.


Tomo una flecha del carcaj a mi espalda, siento las plumas rozando la palma de mi mano y, por un momento, me veo transportada a otro tiempo, a otro lugar, y ya no hay bosques, ni monstruos de ojos brillantes a los que matar; solo un falso árbol decorado con bolas de colores brillantes y un montón de regalos; y ya no soy una cazadora, sino una niña pequeña que adorna con coloridas plumas falsas las flechas de su nuevo arco de juguete. Cierro los ojos y el recuerdo se va, no es momento para divagar, tengo que centrarme en el presente, ya nada más existe. 

Abro los ojos, coloco la flecha y apunto, no puedo distraerme, ahora solo existe el ojo verde de la criatura, me está mirando fijamente, quizá se pregunta qué es lo que estoy haciendo, quizá los últimos rastros de humanidad en ella están burlándose de mi por intentar escapar, por intentar matarla. Si eso es lo que piensa, pronto descubrirá su error, aunque claro: entonces será demasiado tarde. 

Tomo aire y disparo. La flecha atraviesa limpiamente el ojo de la criatura y esta muere con un horrible chillido, todo su cuerpo deforme convulsionándose en un último intento por respirar.
Exhalo, ya está hecho. Uno menos.

Poco a poco vuelvo a ser consiente del resto del mundo; el silbido del viento, el murmullo de un rio cercano, la corteza áspera bajo mis pies desnudos… ya todo acabó. Al menos por hoy.
Me siento en la rama y me apoyo en el tronco del árbol para recuperar el aliento, intento convencerme de que hice un buen trabajo, el disparo fue limpio y la muerte rápida, pero no me hace sentir mejor.

En el fondo, sé que esto recién está empezando.

1 comentario :

  1. Rayos, pero que historia. Me ha gustado mucho y me ha dejado picada. :*

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