Mundo de los sueños: Capitulo 2

lunes, 27 de enero de 2014


Durante días me paso horas experimentando con mi curioso don, contemplo a las personas, en el colegio me paso los recreos caminando de un lado al otro del patio sin usar mis gafas, intentando descubrir qué significan los diferentes colores. Porque claramente algún significado tienen que tener; pero no acabo de entender cómo funciona, ya que lo que en algunos parece ser aburrimiento en otros se ve como una señal de concentración, lo que en algunos es alegría en otros parece rabia… y todo termina siendo muy confuso.
También dedico horas y horas a buscar por foros en línea acerca de mi extraña capacidad pero no encuentro absolutamente nada.
Y por si no estuvieran ya pasando bastantes cosas raras comienzo a tener sueños. No es que antes no los tuviera, después de todo se supone que uno sueña todas las noches, pero ahora esos sueños me… dejan marcada. Y es que no los recuerdo, y siempre amanezco con la misma imagen en mente: una ciudad completamente surrealista y una voz, femenina o masculina, diciéndome, en español o en algún otro idioma “bienvenida a la ciudad de las nubes”. Y simplemente no puedo apartar esa imagen de mi cabeza. Es muy molesto.

E internet tampoco parece tener nada que decir al respecto.                              

La voz de mi mamá interrumpe mi búsqueda en Google.
-          ¡Isa te llama un amigo!
-          ¡Ya voy!
No tengo idea de quién puede ser, no creo tener a nadie a quien pueda considerar un “amigo”.  Será algún compañero que quiere la tarea.
Bajo las escaleras y tomo el teléfono que me entrega mamá.
-          Hola…
-          ¿Isabel? ¿Iss, eres tú? – es un chico, suena nervioso y quizá algo asustado; pero su voz me resulta extrañamente familiar.
-          Si… ¿Y tú eres…?
-          Cristian, ¿No me recuerdas?
-          ¿Debería?
-          ¿La ciudad al menos? Vamos, nadie olvida la ciudad –esto comienza a ponerse verdaderamente raro, casi inconscientemente camino lejos de la sala y de mi madre.
-          Eh… ¿De qué hablas?
-          No puede ser que también lo hayas olvidado, nadie lo hace. –ahora él está impaciente- te refrescaré la memoria: Yoko, la chica baja de pelo morado, alguien la persigue. Y Danielle y yo creemos que más temprano que tarde irá a por ti.
No conozco a ninguna Danielle ni a ninguna Yoko, pero los nombres suenan extrañamente familiares, la imagen de la ciudad viene de nuevo a mi mente. Por un momento no digo nada.
-          No sé de qué hablas –contesto al fin. Aunque hasta yo me doy cuenta de que suena como una mentira-
-          Mira, sé que ahora debes de estar muy confundida, ¿Qué tal si nos encontramos en algún sitio? Para explicártelo todo cara a cara.
-          Ni siquiera te conozco.
-          ¿Qué tal el parque intercomunal? Una vez dijiste que también quedaba cerca de tu casa. – el hecho de que sepa que el parque queda cerca de mi casa es escalofriante.
-          No sé si…
-          Oye, sé que ahora debes estar en shook –me interrumpe el- debes tener preguntas, sobre la ciudad, tus sueños, tu visión… -el deja de hablar por un segundo- nunca sabrás las respuestas si no vienes –dice al fin- sábado. 2pm. Laguna.
Y cuelga.
Me quedo mirando el teléfono embobada, otra cosa para añadir a la lista de hechos surrealistas de este mes.
Subo a mi habitación y continúo con mi búsqueda. En realidad no espero encontrar nada, pero vale la pena probar… es eso o ir a encontrarme con un desconocido.
Aunque…
El parque está solo dos cuadras, puedo ser inmadura, dependiente, tener problemas de orientación y un millón de cosas más… pero no puedo perderme mientras camino dos cuadras en línea recta ¿Verdad?
Aunque claro, también puede que ese chico que llamó sea un ladrón, un estafador o algo parecido <<estas inventado escusas ridículas. Simplemente anda>> de acuerdo. Quiero ir, necesito respuestas, y si hay alguna posibilidad de conseguirlas tengo que arriesgarme…
Y tampoco es como si fuera a tomar un gran riesgo.

Aunque mis papas no me dejarán, y tampoco puedo contarles toda la historia, no somos muy unidos. Y aunque lo fuéramos no me creerían.

<<Isabel, deja de ponerte pegas ridículas, ellos trabajan hasta tarde los sábados>>
Bien entonces. No les diré.
En cualquier caso, no creo que me tome más de una hora.


El resto de la semana el tiempo avanza ridículamente lento, es como si estuviera burlándose de mí.

Me paso las horas de clases (y las demás también) dando vueltas y vueltas a las mismas preguntas, ¿Qué significan los colores? ¿Por qué de pronto los veo? ¿Qué es la ciudad de las nubes? ¿Por qué estoy tan obsesionada con ella si solo es un simple sueño? Porque, lo es ¿Verdad? ¿Y entonces como es que Cristian sabe sobre mis sueños? y a todo esto, ¿Quién es él? ¿De dónde saco mi número, mi nombre…? Porque no pudo haber sido solo un intento de estafa telefónica ¿Verdad? No. La conversación fue demasiado fantasiosa para eso…

Tengo que dejar de pensar en esto.
Pero es que es tan raro…
Basta, no sirve de nada seguir dándole vueltas.
Pasan horas; pero el reloj solo se mueve unos milímetros. Es increíblemente frustrante.



¡Finalmente!

Paso la mañana del sábado en cama, el tiempo parece avanzar más de prisa así. Mis padres se van a trabajar, me quedo sola en casa.

Me levanto. Me visto. Salgo. Camino unos cuantos pasos. Me devuelvo. Entro nuevamente. Busco mi celular, en realidad nunca lo uso, y sé que es un poco paranoico buscarlo justo ahora pero… no está de más la precaución.

Salgo nuevamente, antes de darme cuenta ya estoy parada frente a la laguna. Es curioso como el tiempo se decide a apurarse en los momentos más inadecuados.

-          ¡Iss! – es la voz del teléfono, le pertenece a un chico alto y de cabello castaño claro que viene corriendo hacia mi- temía que no vinieras.
-          Hola... – realmente no sé qué más decir. soy un asco relacionándome con la gente, y mi voz sale en un tono patéticamente bajo.
-          Ahora mismo debes estar confundidisima, ven vamos a sentarnos en algún sitio –él sonríe, no parece que mi timidez le importe demasiado.
-          Si… -genial. Ahora mi voz suena como un gemido.
Nos sentamos bajo un árbol alto, yo miro incomoda hacia la laguna, tiene un color bonito, refleja el cielo despejado.
-          Vamos directo al punto… -comienza él, yo me volteo para mirarlo- alguien quiere hacerte daño.
-          ¿Por qué alguien…? –soy una típica chica tímida que no se relaciona con el mundo exterior, nadie tiene ninguna razón para querer dañarme.
-          Ni idea. Pero le está haciendo la vida imposible a Yoko, creo que incluso intento asesinarla… y le dejo un mensaje: “la visionaria es la siguiente”
-          Espera ¿Qué? –ahora mi voz tiene un tono bastante normal, supongo que la curiosidad vence a la timidez- ¿Quién es Yoko? ¿Y a que te refieres con lo de “visionaria”?
-          Yoko es una chica japonesa... bajita, cabello morado… ¿Segura que no la recuerdas? Pasaste todo el verano pasado con ella
-          El verano pasado no estuve con nadie porque…
Porque me lo pase durmiendo.  Soñando para ser más precisa; se transformó en una obsesión: desde hace mucho tiempo que quería aprender a controlar mis sueños para poder pasarla bien al menos en ellos, y cuando lo conseguí… me olvide de todo lo demás. Simplemente dejó de interesarme, el colegio, mis padres, el resto del mundo… ¿Para qué prestarles atención si podía ir al mundo que quisiera, cuando quisiera solo con cerrar los ojos?
Ese verano no salimos a ningún sitio, no había dinero suficiente, lo que a mí me vino de maravillas, ya que, a excepción por las salidas familiares, podía pasarme todo el día durmiendo. Soñando. Aunque ahora mismo no recuerdo ninguno de los miles de sueños que tuve…
Cristian está mirándome, tiene los ojos de un color marrón-amarillento, a juego con su pelo.
-          No conozco a ninguna Yoko –digo al final. Y estoy segura de que es verdad- y lo lamento por ella si alguien quiere hacerle daño, pero realmente no veo porque eso debería afectarme.
-          Porque tú eres la visionaria – él debe de ver mi cara de confusión porque explica- un visionario es el que ve el mundo de energía, ¿Esos colores cuando te quitas los lentes? Además Yoko y tú eran…
No puede terminar la frase porque el mundo comienza a tambalearse, el aire sufre ondulaciones extrañas y toda la realidad parece estar temblando.

2 comentarios :

  1. Me encanta como la protagonista me recuerda a mi con su obsesión por los sueños. Yo siempre los quise controlar y me salió de verdad pocas veces.
    La historia está muy buena, ahora voy a seguir leyendo los capítulos que me faltan.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. de hecho, esto lo escribi cuando estaba obsesionada con controlar mis sueños tambien.
      la verdad es que el tema me gusto, y luego solo resicle y renombre a un monton de personajes y los meti en la historia.

      Eliminar

Gracias por leer!
ahora, me encantaria saber tu opinion, anda, solo te toma un segundo, y me haces increiblemente feliz ;)